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La belleza


Por Conociéndolas.

Si le preguntamos a alguien qué es la belleza, podremos encontrar un rango muy variado de respuestas. Esto se debe en principio a que el concepto de belleza es algo propio de la persona, aunque por lo general factores externos a nosotras influyen en nuestra opinión. Sin embargo muchas veces algo puede parecerle bello a alguien y a otra persona le puede parecer todo lo contrario.

Prácticamente es percibida de manera distinta de un individuo a otro. Es muy común también clasificarla como algo meramente físico cuando se trata de una persona, sin tomar en cuenta que la belleza va más allá, alguien nos puede parecer bello o bella por su forma de hablarnos, de tratarnos, por como se comporta, en fin tantas cosas NO relacionadas con el aspecto que a la final la parte física pasa a un segundo plano.

Una vez dejado en claro que la belleza de una persona no es solo física y que este concepto varía dependiendo de la persona, es momento de preguntarnos algo……

¿Alguien puede imponernos que alguien es bella o bello?

Bueno la sociedad termina siempre imponiendo una especie de “cánones”  con respecto a este tema. Lo irónico es que es algo que cambia con las épocas, por ejemplo en el renacimiento ser gorda y tener incluso celulitis era considerado como algo bello ya que representaba que tenías el suficiente poder como para alimentarte bien y si no lo crees échale un vistazo a las pinturas de esa época e intenta conseguir a alguien delgada. Se podría decir que la belleza establecida por la sociedad corresponde a modas y no es nada absoluto.

El problema de esa imposición es que terminamos creyendo de una forma impresionante que si no cumplimos con lo establecido para ser bellas, entonces nadie se va a fijar en nosotras y estaremos condenadas a la soledad o a no estar con alguien que nos atraiga. Así que simplemente nos ponemos una barrera mental, una barrera que con el pasar de los años cada vez se hace más difícil de romper.

Uno de los principales enemigos en estos casos, es el espejo y dejar influenciarnos por los demás. Supongamos que te paras en frente al espejo, al verte puede que comiences a recordar algunas cosas que hayan dicho los demás sobre tu apariencia y terminas creyendo todo, con lo cual logras bajar tu autoestima. Originando a su vez una depresión que evita que seas feliz, sin darte cuenta que con esa actitud no lograrás nada beneficioso para ti, por el contrario todo va a empeorar cada vez más y más, hasta que por fin logres darte cuenta que si eres feliz contigo misma, entonces las demás personas lo percibirán y serás capaz de desarrollar maneras de superar esa barrera imaginaria establecida por ti misma.

Piensa un poco, qué es mejor. Vivir deprimida por no tener todo lo que la sociedad nos dice que debemos tener para ser consideradas “bellas” o vivir felices por ser como somos y no dar lastima. Yo preferiría la segunda opción sin lugar a dudas. 

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